Tan cambiantes como las mareas del océano, así son las motivaciones de Piscis, tan imposibles de comprender. Piscis se relaciona con territorios que no tienen límites. La búsqueda secreta de Piscis se relaciona con descubrir la fuente de la vida misma. Entonces no es ilógico comprobar que si falla en tamaña empresa, su desilusión y agotamiento del mundo sean tan monumentales como lo son sus sueños. Se dice habitualmente que por ser Piscis el último signo del zodíaco contiene en sí mismo algo de todos los demás. ¡Y nadie es mejor camaleón que Piscis!
Piscis es ambivalente tanto en su fluidez como en complejidad, cosas que tanto pueden encantar a los demás como hacerlos enfurecer. Hay tantos personajes dentro suyo que la gente se pregunta cuándo verán aparecer al Piscis “verdadero”.
Neptuno representa al mundo de los sentimientos más profundos y diversos, los cuales, cuando afloran, bien pueden ser causa de regocijo o fuente de dolor y tristeza para los demás. Piscis, al igual que la primavera, no entiende de fronteras ni de privilegios. Antes o después florece tanto el jardín del rico hacendado como el del pobre jornalero.
Los limites carecen de significado para este nativo que tanto puede frecuentar por la mañana un mundo de lo más selecto, y luego pasar toda la tarde haciendo música en sórdidos locales. Lo único que guía a este nativo es la sensibilidad ante los sentimientos de los demás. Mientras Piscis no perciba nada que resulte ofensivo, no habrá nada que rechazar.
Neptuno, planeta regente de Piscis, no deja de tener un alto componente terrenal y masculino que no va del todo bien con el signo. Para algunos autores la exaltación de Venus -la Afrodita romana- resulta más acorde a la hora de estudiar al signo en cuestión. Las profundidades marinas pertenecen por entero a los dominios de la gran Madre.
Los dos Peces que se muerden la cola parecen estar simbolizando la relación entre madre e hijo y la particular forma de alimentarse mutuamente. Hay pues un profundo mensaje en torno a este signo que define la dependencia que tiene el ser humano con la Madre Tierra. El uno sin la otra no tendrían razón de ser. De ahí parten los grandes sentimientos de compasión y agradecimiento que caracterizan al nativo de Piscis hacia el resto de los seres vivos del planeta.
Cuando surge una crisis Piscis a veces puede mostrar una extraña pasividad e inercia. Tomar decisiones requiere elegir una cosa entre varias y para Piscis todas las decisiones encierran alguna verdad. Poder ver la “relatividad de la verdad” es todo un don porque hace de Piscis alguien tolerante y capaz de perdonar, aunque a veces, también es increíblemente apático.
Piscis no aplica esa calma y sabia indiferencia que siente hacia las transgresiones humanas para Piscis mismo. Se puede ver a Piscis tirado en un sillón mientras su amante lo abandona, los chicos la insultan, su empleado se abusa alegremente en su cara y su “ama de llaves” ¡lo echa de su propia casa!
Pareciera que Piscis acepta la desgracia como si hubieran nacido predestinados a ella, es más, no la rechazan, le dan como una especie de “bienvenida”. Pero Piscis sabe algo que los demás signos no saben: todo ese sufrimiento humano no significa nada a la hora de dirigir todo su empeño en lograr “una unidad con el Todo”.
Piscis es el signo del místico. Innegablemente que hay Piscis que van por la vida como una caricatura de alguien muy científico y racional. Estos son los “peces” que temen el caos de sus propias profundidades. Pero si calamos más hondo, y a menos que sus defensas sean increíblemente rígidas, podemos ver ahí cuán profundos son sus anhelos espirituales. Eso lo incluye a Piscis. Esto no significa que Piscis es un signo religioso a la manera ortodoxa, porque usted intuye que existe “otra realidad”, algo “mágico e intangible”, una unidad que va más allá de nuestro entendimiento ordinario y que hace que la vida común se torne monótona y sin sentido.
Piscis también tiene la gran sabiduría de poder distinguir la frivolidad en tantos deseos humanos: la ambición desmedida, las pasiones desmesuradas, la codicia, la avaricia – estas cosas tan comunes no tienen ninguna relevancia ni ejercen influencia alguna sobre Piscis. Y muy profundamente en su interior no les da mayor importancia. Como dicen en Oriente, para usted es “todo maya” – ilusión”. Como buen signo de agua, Piscis tiene la gran sensibilidad de captar todas esas corrientes subterráneas que se esconden tras la máscara del comportamiento humano común.
Engañar a Piscis es difícil. Pero a comparación de otras personas que reaccionan defendiéndose y pasan a acumular resentimiento, usted examinará la situación, se sentirá triste y luego terminará perdonando a quien lo ofendió. Es muy común que permita que se abusen de usted, no porque sea iluso, sino porque siente pena de toda la gente! El mundo real no le sienta para nada porque en usted retumba “otro toque de tambor”.
Piscis se mueve en un mundo donde cada pensamiento y acción tiene miles de conexiones con el infinito y nada es nunca ni claro ni sencillo. A Piscis le cuesta mucho discriminar, ponerse límites. De ahí su tendencia a los excesos, que pueden desembocar en problemáticas adicciones, como la comida, alcohol, drogas o manejarse mal con las finanzas. Lo que compensa esta falta de límites es su imaginación ilimitada. Aún aquellos nativos de este signo con altas defensas y altamente racionales tienen escondida esta maravillosa herramienta de la imaginación.
Abundan Piscis altamente dotados en el mundo de las artes y de las ciencias intuitivas (incluyendo computación, altas matemáticas y física. Piscis tiene una especie de “llave secreta” con la que puede acceder al vasto y misterioso mundo de la psiquis inconsciente y que les fuera dado a los Piscis como don al momento de nacer. El problema está en que, una vez dentro de tales aguas, encuentran tremendamente difícil volver al plano terrícola y tener que ocuparse de las cosas cotidianas. A pesar de tener una intuición rápida como la luz y una inteligencia brillantes, es común que descuide cosas sencillas, como dejar impaga la factura de la electricidad.
Piscis es el romántico incurable del zodíaco. Muchos se defienden y tratan de esconder esta tendencia natural, pero usted nació y morirá romántico. Y por romance no toma lo que se dice “aventuras pasajeras”. Usted anhela la magia, y se aburre más rápido que cualquier otro signo. Las únicas cosas bien tangibles en usted son esa fidelidad hacia una realidad superior y más profunda y su amor y deseo permanente de cambio. No le importa un trabajo seguro, ni mantener un status social convencional, ni alcanzar ganancias tales que le garanticen una vejez tranquila. Usted siempre abogará primero por tener “jacintos para el alma”.